El cerebro adicto
Verónica Guerrero Mothelet
El cerebro adicto
El cerebro adicto
Verónica Guerrero Mothelet
Acerca del autor:
Verónica Guerrero Mothelet: Periodista,
divulgadora y traductora. Durante los últimos doce años ha publicado columnas,
artículos y reportajes sobre ciencia en diversos medios impresos, y ha
impartido talleres y conferencias sobre los “nuevos paradigmas de la ciencia”.
En 2002 fue invitada por el gobierno de Suecia, como representante de la prensa
científica mexicana, para conocer los avances en la investigación de las
células madre y actualmente colabora para la sección de noticias de la revista
especializada Nature Biotechnology.
Palabras Clave:
Adicción,
enfermedad crónica, dopamina, cerebro.
Introducción:
En
una entrevista que hace la periodista a los doctores María Elena Medina Mora Icaza, directora del Instituto
Nacional
de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz“ (INPRF), y
Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del
NIDA, para la revista ¿Cómo ves?, se plantea el problema de las adiciones como
una enfermedad crónica, y dejando a un lado los valores morales o “moralidad
deficiente y carencia de voluntad” como ella refiere en su artículo. Por su
parte los doctores, confirman que efectivamente se trata de una enfermedad,
pues es una cuestión física tomando en cuenta los resultados realizados por la
investigadora mexicana-estadounidense, Nora Volkow, quien estudió medicina en
la UNAM y es hoy directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de
Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), en los cuáles ella encuentra la
causa física de la dependencia de sustancias, en éste texto, estudiaremos los
puntos planteados por ellos, para así poder llegar a entender cómo es que las
adicciones son una enfermedad y no una cuestión de moral, además de que veremos
quienes son los más propensos a tener una adicción, las consecuencias, los
tratamientos y la prevención.
Pues bien, la doctora Medina Mora narra en su
entrevista, que la investigadora Volkow observó en imágenes cerebrales la
influencia de las drogas sobre diversas zonas del cerebro, y de ésta manera
encontró la causa física de la dependencia a ciertas sustancias como la cocaína
y los opioides. “Lo que los llevó a entender cómo es que los pacientes aunque
quieran, no pueden dejar las sustancias por sí solos, sino que necesariamente
necesitan de un tratamiento” y que esto fue
el indicio para que se dieran cuenta, que las adicciones tienen todas las características
de una enfermedad. Porque las drogas modifican la química, la estructura y el
funcionamiento del cerebro.
Veamos cómo actúan las sustancias en el cerebro adicto:
Las células nerviosas se comunican
por medio de sustancias químicas que son los neurotransmisores que llevan mensajes entre
ellas. Una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio
interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína)
en otra neurona. Neurotransmisor y receptor
embonan como una llave en una cerradura. “El cerebro está condicionado a repetir
conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación
mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa”,
explica la doctora Medina Mora.
Cuando se abusa de las drogas se alteran
algunas zonas del cerebro como: el tallo cerebral,
que controla el ritmo cardiaco, la respiración y el sueño; la corteza cerebral, que procesa la información sensorial y nos
permite pensar, planear, resolver problemas y tomar decisiones, y el sistema límbico, donde se aloja el llamado
circuito de recompensa del cerebro. Al ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan
su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de
información neuronal. La estructura química de drogas como la mariguana y la
heroína es tan similar a la de un neurotransmisor natural, que los receptores
las aceptan como si fueran el neurotransmisor. Otras drogas, como las anfetaminas
y la cocaína, hacen que se produzca una cantidad excesiva de neurotransmisores
naturales o evitan que el organismo recicle el exceso de estas sustancias.
La doctora Volkow comenta en una entrevista para el periódico
electrónico El Tiempo que “La dopamina, un neurotransmisor cerebral juega un
rol esencial. Al comer un chocolate o aspirar cocaína por primera vez se siente
un estímulo placentero el cerebro libera dopamina activando los centros de placer”.
Cuando se consume droga el
cerebro pierde la capacidad por las recompensas naturales de dopamina y se acostumbra
a las dosis masivas de la misma y reduce
su producción, de tal manera que cuando le falta droga al cerebro, este no
puede producir la dopamina de manera natural, y ya no recibe su cerebro las
recompensas placenteras, lo que ocasiona depresión y apatía. “Cuando el cerebro
comienza a adaptarse a altos niveles de dopamina, el individuo tiene que usar
más y más droga para obtener el mismo efecto”, añade Rubén Baler. Esto ocasiona
que se alteren las funciones del cerebro de tal manera que altera la
concentración de un nuerotransmisor llamado glutamato que participa tanto en el
circuito de recompensa como en el de la
capacidad de aprender, el cerebro intentara compensar el cambio dañando en
ocasiones la función cognitiva.
Factores biológicos y ambientales que pueden llegar a influir en la
dependencia de las drogas
“Los factores genéticos más o menos explican 40 o 60%
del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales, culturales,
dietéticos. Todo tipo de factores que no entran en el biológico”, explica Baler,
pero también refiere que el comportamiento adictivo dependerá tanto de lo genético
como del entorno y explica que “si un individuo tuviera genes que propician el
comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si su comunidad
de compañeros y amigos no las consume, será muy improbable que el individuo desarrolle
adicción simplemente porque hay una interacción positiva y robusta entre la
parte biológica y la parte ambiental”. La doctora Medina por su parte, comenta
que algunas sustancias se vuelven adictivas, desde que se usan por primera vez
por ejemplo: la heroína y otras como el alcohol, el tabaco y la benzodiacepina (medicamento
psicotrópico que actúa sobre el sistema nervioso central) producen dependencia
muy rápido en las personas propensas.
¿Quiénes son las personas propensas?
Como ya vimos la genética influye, pero el ambiente más,
la doctora Medina comenta que los adolescentes son, los más propensos a
volverse adictos a alguna sustancia, pues están en una etapa en la cual toman
decisiones por emociones y no por raciocinio, ya que éste y el control de
conducta se desarrollan en el cerebro hasta los 21 años.
Por su parte Baler nos refiere a otro grupo de riesgo
y son las personas con algún tipo de padecimiento mental como bipolaridad o esquizofrenia,
en los cuales se ha observado una comorbilidad es decir que padecen algún tipo
de enfermedad mental y una adicción.
Consecuencias:
Conductuales.- Ya vimos cómo se afecta el cerebro y el sistema de
recompensa, Baler menciona que además de éstos, “también se ven afectados los relacionados con el aprendizaje, con la memoria,
con el control de emociones, con la toma de decisiones; son varios circuitos.
Todos interactúan entre sí y muestran una disfunción en el adicto”. Además, dependiendo
de la sustancia y del tiempo que se haya empleado, los efectos sobre la salud
pueden ir de enfermedades cardiovasculares, enfisema o cáncer, al desarrollo de
trastornos mentales irreversibles.
Sociales.- Como ya no hay control en el adicto el daño social es
mucho ya que pueden infringir en delitos por robo, violencia, influencia de
drogas etc.
Familiares.- El adicto daña a la familia, pues esta tiene que
modificar por completo su vida y también afecta de manera emocional, económica y
social.
Tratamiento:
“Se buscan enfoques de tratamiento que permitan a las
personas con adicción abandonar la sustancia, pero al mismo tiempo que
modifiquen desde el aspecto bioquímico y conductual, las causas que provocan y
agravan su adicción”. Comenta la doctora Mora.
Por su parte Baler explica: “Algunos pueden recibir
tratamiento con fármacos; otros requerirán terapias cognitivo-conductuales o
intervenciones motivacionales, entre otras terapias de eficacia probada en las
personas adictas y que también suelen combinarse con fármacos”. Por tanto, el
tratamiento debe definirse según la persona, el tipo de sustancia, el ambiente
en que vive y sus recursos, internos y externos. Además la doctora Medina señala
que si entendemos que la adicción es una enfermedad y que la recaída forma
parte de ella, un tratamiento exitoso no debe medirse sólo por la abstinencia,
sino por la disminución de las recaídas, así como de su gravedad y duración.
El mejor enfoque: la prevención
Pero para no llegar a necesitar tratamiento
Rubén Baler propone la prevención universal: “Evitar todo lo que sabemos que es dañino
y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo”. Entre los
factores negativos se encuentran, por ejemplo, los padres adictos, la pobreza extrema,
la mala nutrición, la falta de ejercicio, así como un ambiente que no sea
confiable para los chicos y, desde luego, un entorno de violencia. Por su
parte, la doctora Medina Mora agrega que “tenemos que trabajar para que se deje
de vender alcohol a los adolescentes, lo que sucede incluso en tiendas
establecidas que funcionan las 24 horas. También hay que frenar la
disponibilidad de inhalables y de cigarros sueltos. Proteger a los adolescentes
de las drogas es fundamental”.
Conclusión:
Como ya vimos, las adicciones vienen a modificar la
conducta del cerebro, vemos también que como enfermedad crónica no tiene cura,
pero sí se puede llevar una calidad de vida. En mi pensar veo que todo nos
lleva al inicio que es evitar las drogas como lo menciona Baler, por lo tanto,
evitar las drogas si es una cuestión un tanto moral y se puede evitar si en la
sociedad nos ocupamos por brindar un ambiente saludable a nuestros jóvenes y
niños, brindándoles un entorno de paz, seguridad y amor, debemos entender que
nosotros mismos “o construimos o destruimos”, escojamos la mejor parte.
¿Porque escogí
este tema?
Porque desde que lo leí, me interesó que se mencionara
a la adicción más como enfermedad dejando a un lado la conducta moral, de
valores positivos.
¿De dónde partí?
De la interrogante de las adicciones como enfermedad.
Bibliografía:
Guerrero, V. (2013)
El cerebro adicto, En: Revista de divulgación de ciencias de la UNAM (177)
11-14 Recuperado de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto Consultado el: 18/11/15
Jurado, C. ( 2015) Viaje al cerebro de un
drogadicto, en sitio web El tiempo, recuperado el 18 de noviembre de 2015, http://www.eltiempo.com/estilo-de-vida/salud/investigaciones-de-nora-volkow-sobre-farmacodependencia/15357995

Hola Roci buen día me agrada la información, aparte de que viene por bloques y es mas fácil de leer.
ResponderEliminarHola Roci buen día me agrada la información, aparte de que viene por bloques y es mas fácil de leer.
ResponderEliminarMuy interesante el tema Roci, y bien explicado. Saludos
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